jueves, 16 de octubre de 2025
Fantastic Planet
Estaba en una mescolanza de pensamiento cuando he llegado a una idea que a veces me ha venido, pero creo que nunca con tanta claridad. "A veces me gustaría que todo el cine fuera animación".
Al momento me ha sido claro que no es lo que realmente quiero. Siempre he tenido algo con la actuación en el cine, al igual que lo he tenido con la actuación en el teatro y con la animación. Pero por algún motivo, en los últimos años la animación ha cobrado un plano absolutamente saliente en cuanto a mi facilidad para decidirme a ver algo. Hay algo de la infinita creatividad que permite crear de cero algo que no existe. No solo es la versatilidad del dibujo, y de qué puedes representar en un plano con ese abanio casi inacabable de recursos; es que además del dibujo, cuando se trata de animación, puedes incluir casi cualquier elemento que sea visible.
Hay algo que facilita el transportarse a otro lugar y permitir la imaginación en el hecho de que, de base, nada de lo representado pertenece a la realidad que tocas en tu día a día.
La película que ha hecho que esta idea se transformme en nítidas palabras en mi cabeza esta vez, es Fantastic Planet. Se podría resumir en una narración que, en todos sus planos (principalmente biológico, religioso y político), representa los terrores del desequilibrio de poder. Sin ser en absoluto críptica, busca que te sientas representado en las actitudes de los Draag. Ellos, igual que nosotros, se saben en la cúspide de la evolución, y cualquier acción suya afecta de forma imparable e implacable a nuestros cuerpos y nuestras vidas, exactamente igual que nuestras acciones afectan a otras especies, que mueren, empeoran sus condiciones o se ven avocadas a seguir nuestros mandatos. Sin embargo, te sitúa directamente en la posición de esas especies. Los Oms somos nosotros. Genera un conflicto en ti al representar las mismas capacidades humanas en la especie que nos subyuga.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario